Antes pensaba que le había pasado algo a mi príncipe, yo lo esperaba y no llegaba.
Me atemorizaba que hubiera sido atacado por mi dragón, o peor, ¡Comido!
Incluso, pienso que no ha visto las señales; podría haber encontrado otro camino y otro castillo que no era el mío.
A veces por miedo dejaba la puerta bajo llave, quizá intentó abrir, llamó y no lo escuché, o puede que simplemente se rindió en el intento de llegar hacia mi y le dio la oportunidad a otros de que lo intentaran.
Respiré valor y abrí mis puertas, luché en contra de mi dragón, ese fue mi error. Luchó muy poco esta oportunidad y no lo supo valorar. Cambié las señales; no sé si fue un ensueño en el que puse un cartel con su foto y al pie "prohibida la entrada",
Solo el tiempo podrá reparar el camino. No es que me encuentre en un lúgubre destino, pero no está en algo así como sus mejores días.
Y vuelvo a donde empecé, ahora haré algunos cambios. Creo mi dragón me perdonó, volvió a estar a la defensa y me recordó que debo tener amor propio, no es orgullo, descubrí una tristeza diferente a las que antes había experimentado, no es que suela caracterizarme por estar triste, al contrario, suelo reír y mostrar mi sonrisa la mayor parte del tiempo, pero mi sensibilidad me mostró que algo tan poco saludable, debía llevar punto para no continuar; aún me pregunto qué punto le puse, seguido o a parte.
No sé cuándo esté preparada para nuevamente abrir, pero prometo estar atenta, aun mientras duermo, por si alguien o tú se arriesga para conquistar este corazón malherido.
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