viernes, 21 de agosto de 2015

It’s okay to let someone new hold you

And if you’re going to fall in love againFall in love with someone who will look at youLike you are a magical illusion.

So when he looks at you He’s mesmerizedHe doesn’t quite understand you Yet he’s vowed to spend as much time as he’s allottedTo deciphering your beauty. 

And if you’re going to let him kiss youMake sure he kisses you honesty While he paints a Picasso on the canvas of your face.

You spent the last nine monthsWondering why you weren’t lovedJust make sure that this time You’re loved you properly.

-Zienab Hamdan

martes, 18 de agosto de 2015

Malos Recuerdos

¿Cómo se olvida un recuerdo que has recordado y que has deseado dejar de recordar?
¿Qué se supone que debemos hacer con esos recuerdos?
Estos días he recordado en esa sección del cerebro que llamaré "mente y corazón", a un personaje que anhelo pase de secundario a incidental, tal como pasó de ser uno principal a otro secundario. No es mi intención sonar malagradecida, por el contrario, agradezco las buenas huellas que dejó en mi pero quisiera cortar cual tijera todo vínculo.
¿Existe un botón para eliminar ciertos recuerdos que ya no quieres memorar ni por un flashback?
Me encanta conservar recuerdos en fotos, pero cuando se cruza una de él (que ya no es, ni será para mi: él) veo esos ojos achinados sonrientes invadiéndome la memoria en dos segundos, pero llegando al tercer segundo veo las lágrimas que provocaron en los míos. 
Si lo llegaras a leer, no creas que no te perdoné, solo que en mi memoria seguirás haciendo eco de una lección que aprendí, espero hagas lo mismo, y que yo para ti no sea más que un recuerdo. Tú verás el título que le pondrás.
Algunos recuerdos simplemente duelen al no ser comprendidos, pero en silencio sanan y se apaciguan. Definitivamente el tiempo ayuda a superar lo que la mente se niega a olvidar.  

martes, 11 de agosto de 2015

¡Alto ahí! Prohibido.

No cabe en mi cabeza por qué nos suele llamar la atención lo prohibido.
No te conozco más que por tu nombre, algún saludo, y una pequeñísima conversación. De hecho dudo que te vuelva a ver.
Anoche he reconocido esos grandes y hermosos ojos azules, sí, en mis sueños. No recuerdo mi sueño en toda su gloria pero eras tú estoy segura, te acompañaba esa tierna amplia sonrisa que tienes, aún no entiendo en qué momento de la realidad deseé lo que me pediste, mi inconsciente lo sabía, por eso estabas ahí, me acuerdo claramente de lo que me pediste, sigo sin entenderlo, se supone que en la realidad no deberías, pero en ese momento fuiste claro en tu petición... Querías ¡Un abrazo! y no de cualquier persona, uno mío. No sé cuanto tiempo te tuve conmigo, tampoco si ese fue todo el sueño.
Mi alarma fue apagada de malas ganas, ni siquiera sé qué botón del celular presioné, aunque al abrir los ojos de algo estoy segura, que mi sonrisa se asomaba porque aún tenía la sensación del calor de sus brazos, y aunque quizá nunca ocurra, me encanta la magia de los sueños, donde hasta lo prohibido es envuelto en la fantasía de que podría ocurrir, nos hace dudar de lo que llamamos realidad y comenzamos nuestro día de otra manera.  

domingo, 9 de agosto de 2015

Princesa, todo llega a su debido tiempo ❤

Me he vuelto a encerrar en mi torre, no estoy muy apurada en encontrar al amor.
Antes pensaba que le había pasado algo a mi príncipe, yo lo esperaba y no llegaba.
Me atemorizaba que hubiera sido atacado por mi dragón, o peor, ¡Comido!
Incluso, pienso que no ha visto las señales; podría haber encontrado otro camino y otro castillo que no era el mío.
A veces por miedo dejaba la puerta bajo llave, quizá intentó abrir, llamó y no lo escuché, o puede que simplemente se rindió en el intento de llegar hacia mi y le dio la oportunidad a otros de que lo intentaran.
Respiré valor y abrí mis puertas, luché en contra de mi dragón, ese fue mi error. Luchó muy poco esta oportunidad y no lo supo valorar. Cambié las señales; no sé si fue un ensueño en el que puse un cartel con su foto y al pie "prohibida la entrada",
Solo el tiempo podrá reparar el camino. No es que me encuentre en un lúgubre destino, pero no está en algo así como sus mejores días.
Y vuelvo a donde empecé, ahora haré algunos cambios. Creo mi dragón me perdonó, volvió a estar a la defensa y me recordó que debo tener amor propio, no es orgullo, descubrí una tristeza diferente a las que antes había experimentado, no es que suela caracterizarme por estar triste, al contrario, suelo reír y mostrar mi sonrisa la mayor parte del tiempo, pero mi sensibilidad me mostró que  algo tan poco saludable, debía llevar punto para no continuar; aún me pregunto qué punto le puse, seguido o a parte.
No sé cuándo esté preparada para nuevamente abrir, pero prometo estar atenta, aun mientras duermo, por si alguien o tú se arriesga para conquistar este corazón malherido.