El mejor médico del mundo será el que descubra una crema cicatrizante para el corazón. Y en el peor de los casos un pegamento que una este de manera permanente; ahora bien, en el último caso es más difícil, por lo que necesitamos unas manos dedicadas con paciencia para unir cada pequeño pedacito. Sigo buscando los trocitos y también al que se quiera arriesgar a pegotearse los deditos.
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