lunes, 22 de febrero de 2016

Ahogada, ¿SOS?

El otro día me estaba ahogando en las profundidades del mar pero por un ataque de risa que me dejaba sin oxígeno. Mi solución fue flotar de espaldas hasta que se me pasara (incluyendo un exagerado pataleo por miedo a hundirme con mis carcajadas), no necesité de salvavidas pero en la vida siempre necesito que me rescaten. No me hundo en risa siempre; a veces es el desánimo de no encontrar la solución lo que me hunde. Lo necesito a Él.
Quién diría cuánto me encanta el mar y nadar sin problema, mientras que por pequeñas dificultades me ahogo en un vasito de agua y no logro ni flotar.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario